Mi cachorro y otros desastres

Un cachorro aparece trotando por el pasillo (dejando el testimonio de tierra a su paso) pero no es blanco como yo esperaba si no marrón, marrón barro. Me acerco al jardín, y si, por fin ha llegado a la base del muro, pronto se fugará a la casa del vecino. Me mira moviendo la cola. La meto en la ducha. Se pelea con: la alcachofa de la ducha, el bote de champú olor coco, el cepillo, la toalla y el secador. Salimos del baño, yo muy fatigado y ella sonriendo muy orgullosa de su hazaña. (Eran unos malvados objetos a los que debía poner firmes) Debo fregar el pasillo, pero tiemblo solo de pensar en la terrible enemiga fregona. Lleno el cubo de agua espumosa y sumerjo a la enemiga… 10 segundos después está inmovilizada bajo las garras de la super cachorra. Cuando consigo reaccionar me encuentro sentado en el suelo rodeado de agua espumosa, un cubo volcado y una fregona derrotada.

Morir amando

Inalcanzable placer, un clímax eterno.

Fuerteventura

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La Pared, lugar donde hasta suicidarte puede ser un acto poético, pero cuidado, solo durante la puesta de sol.

Fiebre

    Logras distinguir un habitáculo, con el techo rosa y alfombras negras tiradas al azar en el suelo. Las paredes están minadas de boquetes por los que se filtra una luz tenue. Te aproximas.

     Al otro lado de la pared hay una bañera y un espejo. Dos figuras indeterminadas se están duchando. En el espejo se encuentra tu reflejo, pero no eres tú. Es tu otro yo, aquel que te representa en los sueños. En ellos, como bien sabes, uno mismo nunca lo es del todo.